Es el nombre con el que le vas a hablar. Puede ser el de una persona: la gente le habla distinto a un nombre que a un programa.
Sepáralas con comas. Cuando le hables por voz, el transcriptor va a deformar el nombre — y él nunca te va a corregir, así que entre más formas conozca, mejor te entiende.
Esto es un permiso, y es la decisión que más cambia cómo se comporta. Nunca escribe en tus carpetas: las lee y nada más. Puedes empezar corto y ampliarlo después — al revés cuesta más.
Una por línea, con la ruta completa.
Con esto entras. Solo se guarda cifrado: si alguien se lleva el archivo, no se lleva tu contraseña.
Es el código que te dieron al contratar. Se comprueba ahora mismo contra el servidor, así que necesitas internet en este paso — después ya no hace falta para trabajar.